La promesa de valor del gobierno de Abelardo de la Espriella ha sido la seguridad y sus primeras decisiones así lo confirman y nos hablan de para dónde va su apuesta: Terminó mesas de diálogo, reactivó órdenes de captura, entró al Escudo de las Américas, nombró una nueva cúpula militar y anunció el desmonte de buena parte de la institucionalidad de la paz.